Balbi: Oh, memoria

Ponemos a disposición en esta página el interesante artículo de la periodista Mariela Balbi en relación a la colocación de la primera piedra del Lugar de la Memoria en el distrito de Miraflores. Se refiere a asuntos importantes como la memoria y el olvido (la memoria y sus silencios), la evocación de hechos es decir, la memoria que está siempre cargada de subjetividad por ser evocativa de hechos vividos, las lecciones de la historia (recordar para no cometer los mismos errores), etc.

” […] es bueno recordar, nos permite reconstruir lo ocurrido y a la vez crear el antídoto para que otra vez no aparezca algo tan tenebroso en nuestro país.

El mirar atrás también es útil para mostrarles a las nuevas generaciones el horror que vivimos. Sacarán sus propias conclusiones de acuerdo con su óptica personal, se darán las explicaciones que les satisfagan, no vendrán de la arbitrariedad ni de la ideología belicosa, sino de los hechos, de los testimonios. Imposible realizar un lavado de cabeza como temen algunos.”

Sin embargo, a nuestro juicio esa primera piedra solo es un hito en el largo camino hacia la construcción de una memoria consensuada y, posteriormente, una “historia oficial” sobre la terrible y dramática historia que nos tocó vivir en las últimas décadas del siglo XX. Si bien la construcción del edificio será un paso importante mayor trascendencia y complejidad tendrá la elaboración del guión museográfico y la museografía misma para que puedan dar cuenta de una auténtica “verdad dialógica” o dialogada acerca de lo acontecido.

El título del artículo sugiere un comentario aparte: Oh, memoria remite a una exclamación que estaría dando cuenta de las discusiones en torno al mencionado sitio y la oposición airada de un sector de la población que lo identificaba como un lugar discriminatorio en contra de las fuerzas del orden con su cuota de víctimas y mártires  y más bien en favor de los subversivos. Asimismo, la exclamación remite a la satisfacción por la inminente concreción del proyecto defendido, a su vez por amplios sectores de la comunidad nacional. Finalmente supondría el título una paráfrasis del nombre de un programa de cable (Oh, diosas) que juega con el equivoco que la frase sugiere…

RINCÓN DEL AUTOR

Oh, memoria

Por: Mariella Balbi

El Comercio

Martes 9 de Noviembre del 2010

p. A4

Siempre hemos escuchado que recordar es volver a vivir, enfatizando con ello el valor que puede tener la memoria. Cuando reproducimos en nuestro interior situaciones, hechos pasados, la emoción está siempre presente, cosa que no ocurre al evocar una idea que se pensó tiempo atrás; ahí el sentimiento no aflora. En el recuerdo de lo vivido, sí.

El mundo de la memoria es ancho, muchas veces ajeno y otras distorsionador de lo ocurrido. A menudo se les reprocha también a los pueblos olvidar con tanta facilidad las metidas de pata de sus gobernantes que los vuelven a elegir. El recuerdo suele ser selectivo y se tiende a obviar lo desagradable o adverso. No fue lo que ocurrió el jueves pasado cuando se colocó la primera piedra del Lugar de la Memoria y se develó la maqueta respectiva, una iniciativa que surgió luego del trabajo minucioso que hizo la injustamente criticada Comisión de la Verdad.

Al inicio se lo llamó el Museo de la Memoria, la palabra lugar terminó siendo más correcta y precisa. Por fin, el Perú tendrá un espacio donde quien asista podrá conmoverse con lo ocurrido durante más de 20 años de conflicto interno.

La violencia terrorista nos puso a unos contra otros, su capacidad y deseo de destrucción fueron tales que minaron nuestros reflejos para reaccionar de manera tan estudiada y eficiente que permitiera minimizar el número de víctimas. La mayoría de ellas fueron pobladores de Ayacucho, Huancavelica y de otros departamentos serranos que se encontraban entre dos fuegos y desarmados además. La emotividad y la atmósfera que se respiró en la ceremonia de colocación de la primera piedra del Lugar de la Memoria formaron un gran sentimiento colectivo.

Había de todo un poco: familiares de las víctimas de Sendero y también de las fuerzas del orden, defensores de los derechos humanos, religiosos, extranjeros principalmente europeos, investigadores, periodistas, políticos y personalidades que impulsaron esta obra con tesón para que pronto tengamos un lugar donde podremos comprender qué pasó.

Por eso es bueno recordar, nos permite reconstruir lo ocurrido y a la vez crear el antídoto para que otra vez no aparezca algo tan tenebroso en nuestro país.

El mirar atrás también es útil para mostrarles a las nuevas generaciones el horror que vivimos. Sacarán sus propias conclusiones de acuerdo con su óptica personal, se darán las explicaciones que les satisfagan, no vendrán de la arbitrariedad ni de la ideología belicosa, sino de los hechos, de los testimonios. Imposible realizar un lavado de cabeza como temen algunos. Por eso, la emoción colectiva que se vivió ese día se podría resumir en: lo logramos, no habrá marcha atrás.

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