Sobre los “Lugares de la memoria”

¿QUÉ SON LOS LUGARES DE LA MEMORIA?

Si además de considerar a la historiografía como una práctica cultural se toma en cuenta el vínculo que entablará a la postre con la opinión pública, resulta interesante tomar en cuenta la noción lugares de la memoria señalada por el historiador francés Pierre Nora.

Sobre la expresión “lugares de la memoria” (lieux de mémoire) hay que seguir  la explicación que nos proporciona su propio mentor cuando, en primer lugar, nos recuerda que este neologismo viene del latín, de la tradición de la retórica antigua, de Cicerón y de Quintiliano, quienes aconsejaban asociar, para fijar el orden del discurso, una idea a un lugar. Es decir, establecer un locus memoriae. Señala, asimismo, que en nuestra época, la expresión apareció a fines de los años setenta en Francia a partir de un sentimiento de pérdida de una historia –memoria es decir, de un contexto de la memoria en el que la Historia había sido la principal formadora de la conciencia nacional. Dicho sentimiento de pérdida surgió porque se hizo patente que un inmenso capital de memoria colectiva un stock de memoria histórica vivido al calor de la tradición caía en la nada para no revivir más que a través de una historia científica y reconstitutiva.

Un lugar de la memoria es un conjunto conformado por una realidad histórica y otra simbólica. Según Nora, cuando un personaje, un lugar o un hecho es constituido como lugar de la memoria  es que se está desentrañando su verdad simbólica más allá de su realidad histórica. Se trata de constituir un conjunto simbólico y advertir la lógica que las reúne. Por ejemplo, los Lugares de la memoria de la nación francesa se plasman a decir del propio Nora en: lo inmaterial, la herencia de larga duración; lo material que comprende el territorio con sus fronteras, el patrimonio y los hombres y, finalmente lo ideal, las ideas fuerza. Pero Pollak agrega que esos diferentes puntos de referencia son indicadores empíricos de memoria colectiva de un determinado grupo, una memoria estructurada con sus jerarquías y clasificaciones.

Nora ha aclarado que los llamados lugares de la memoria no se reducen a monumentos o acontecimientos memorables; a objetos puramente materiales, físicos, palpables y visibles que generalmente son utilizados por los poderes públicos. Especifica que “lugar de la memoria” es una noción abstracta, puramente simbólica, destinada a desentrañar la dimensión rememoradora de los objetos que pueden ser materiales pero sobre todo inmateriales. En consecuencia, un lugar de la memoria no comprende un inventario exhaustivo ni tiene alcance enciclopédico, tampoco es una simple referencia.

Puede leerse más sobre el tema en  Regalado de Hurtado, Liliana Clío y Mnemósine. Estudios sobre historia, memoria e historia del tiempo presente. Lima: Fondo Editorial Pontificia Universidad Católica del Perú; Fondo Editorial Universidad Nacional Mayor de San Marcos 2007

Véase entrevista a Nora en: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=788817

 

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